domingo, 31 de mayo de 2015

Experimento: Reminiscencias musicales

Experimento: Reminiscencias musicales 

La burla de lo mesurable, 
El suave piano de la risa 
Y el bajo súbito que tiembla y desajusta 
Los tiempos de la tristeza;  
Disonante, fuera de tono 
Que va de aquí allá 
Sin dejar su dicotomía, 
Su vacuidad disfrazada 
Y la sorpresa de la diatriba, rompelotodo, 
Al corazón revuelto en el ronco 'no' 
Y la risa pendenciera, romántica 
En lo alto del desatino  y la certeza; 
Hablo del sutil cambio de ríos en mares 
Y de mares en cielos. 

Hablo del estruendo del trueno 
Suscitado por las tenues gotas de abril,  
Y la alegría sin fin de escuchar 
De sentir 
De vivir, 
Súbita, insospechada e incómoda 
Para la tristeza mal puesta; 
El privilegio de ver tus ojos, 
Los opales cristales 
Que dan cuenta de tu existencia 
Y no bien así, hacer de tu existencia 
La Playa del vago halo,  
La neblina de lo mejor, 
La repetición que oculta el tesoro,  
El tesoro de la noche ausente  
Y el alba afable: 
Que se posa sobre la ponzoña metafísica 
Y el engaño, 
Que erige la dorada beldad, 
Y sobre su rio áureo, la danza, 
La improvisación del alma se despliega 
Sobre el volcán carmesí, 
Sobre el dolor alquímico,  
Bajo el mar de sufrimiento 
Y en medio del orden del juego 
Del bajo caos. 

¿Existe la deseada serenidad? 
Surge la pregunta y la posibilidad; 
El matemático devenir de moscas cartesianas 
Y sapos mágicos 
Llevados a la fusión absoluta, 
Donde arriba y abajo es aquí , 
Donde ayer y mañana es hoy, 
Donde el eléctrico clamor 
Es la vocación del mago poeta, 
Que observa su cristalina creación, 
Sus diáfanas pretensiones y  
Concede al espíritu de mil tigres asesinados 
La oportunidad de resistir, 
De ofrecernos su pálida y feroz voz, 
Su sueño idílico de planetas en colisión 
Creando galaxias 
... Suena y resuena... 
... Vibra y tiembla... 
El inesperado tambor ancestral 
Advierte la llegada del dulce viento. 

Con cristales en los ojos, la pasión, 
El elemento nigredo 
Nos devora en magistral concierto, 
Y las cuerdas dilatan su trémula existencia 
En el sonido eterno: 
La vacuidad del silencio enamorada 
De lo efímero de la música. 
La sombra de la Cruz, 
El encierro del llanto  del abandonado 
Y el hombre insatisfecho; 
En amor al borde del abismo 
Circundando los placeres sensoriales, 
Aunando en final a su tibio color, 
Color diamante que huye del falso hedonismo... 
¡Oh! Rosa recuerdo del verde vivir, 
Morado olvido del estupefacto gris. 
El ácido del viento a contragolpe del metal 
Musitando el simple origen de todo: 
La posibilidad.